Sobre la presentación del monográfico TC: crónica personal y agradecimientos

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El pasado lunes 12 de Noviembre nos acompañaron numerosos amigos (arquitectos, promotores, constructores, jefes de obra, industriales, colaboradores, usuarios o habitantes, alumnos…) que llenaron la sala de actos de la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón en Zaragoza, con motivo de la presentación de la monografía de la serie Biblioteca TC, de la editorial TC Cuadernos. dedicada a las obras y proyectos del estudio entre 2002 y 2012.

El acto comenzó con una breve introducción a cargo de Juan Carlos Cervero, vocal de la demarcación de Zaragoza del COAA, que dió paso a Félix Arranz, como primer interviniente y conductor de la presentación. Félix contextualizó la publicación en el marco de la arquitectura reciente y contemporánea que se ha producido en o desde Aragón, y ofreció un certero análisis crítico comparativo entre el prólogo de Francisco Mangado y el epílogo de la monografía, de autoría propia, tratando de descifrar sus aparentes coincidencias. Posteriormente, Llátzer Moix explicó de manera sintética y brillante su relación personal con Zaragoza, a través de sus visitas a la Expo en 2008, y de algún viaje posterior, en el que le acompañamos.

Además de nuestras respectivas intervenciones, Félix Arranz provocó -en el buen sentido de la palabra- la improvisada participación de algunos invitados como Basilio Tobías, Paco Pellicer, Ignacio Olalla, Paco Lacruz y Santiago Carroquino, todos ellos con palabras generosas acerca del contenido de la monografía, desde el aprecio y el afecto mutuos. La intervención de Pellicer, transmitiendo sus experiencias como director -y habitante- del Centro Ambiental del Ebro tuvo un carácter especialmente poético y sugerente.

Tras la presentación, se produjeron diversos encuentros, saludos y charlas informales durante el suculento aperitivo en el patio del COAA, ofrecido por el restaurante Cadillac. La jornada resultó muy agradable y afectuosa, y terminó conversando sobre arquitectura y arquitecturas, en torno a un vino del Somontano y varios productos de la huerta aragonesa –tomates, alcachofas,…-, que de alguna manera nos recuerdan las palabras de Paco Pellicer sobre el aprovechamiento productivo del huerto urbano cultivado en la cubierta del Centro Ambiental, a orillas del Ebro.

PS: Gracias a todos por vuestra asistencia, y especialmente a Félix y Llátzer, que viajaron desde Barcelona, y a Guillermo Rubio, que llegó desde Pamplona, antes de volver a Valencia.

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